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martes, 5 de julio de 2011

Detectando Fallos


Ruidos Extraños

  • Una correa dañada o destensada puede provocar un ruido agudo, que suele aparecer al activar el aire acondicionado, al girar la dirección, o al activarse el ventilador del radiador, lo que nos indicará cual es la correa problemática.
  • Si hay un taqué atascado, una pala del ventilador está dañada, el nivel del aceite está bajo, o incluso si uno de los tapacubos está flojo, probablemente oigamos un pequeño sonido apenas audible, pero diferente a lo que se oye con el coche en buen estado.
  • Si por el contrario puedes escuchar un sonido chirriante mientras el coche está en marcha, y sobre todo, al frenar, entonces es que hay algún problema con los frenos.
  • Un martilleo inconstante por otro lado nos indicará que hay algún problema con la suspensión.

Manchas
  • Una junta en mal estado seguramente acabe provocando una fuga, si es tu caso te encontrarás con manchas de color negruzco y de un tamaño considerable.
  • Si en cambio la mancha es de color azul claro, verde amarillento, o naranja quiere decir que el motor ha sufrido un sobrecalentamiento o que hay una fuga de anticongelante, posiblemente en el radiador o en la bomba de agua.
  • Si la mancha la forma un líquido aceitoso de color rojizo, la fuga probablemente esté en el sistema de dirección asistida o en la transmisión.

Olor
  • Un olor a huevos podridos o a azufre, nos indicará que hay un problema con algún sistema de control de emisiones, como por ejemplo el catalizador, por lo que no nos libraremos de pasar por el taller.
  • Si en cambio el olor es a quemado podría ser culpa de algún problema en el sistema eléctrico, si sospechas de un problema de este tipo, mejor no utilices el coche hasta que esté resuelto.
  • Si notas en cambio un olor acre, como de aceite quemado, podría ser ocasionado por algún tipo de fuga, busca manchas en el suelo debajo del coche.

lunes, 13 de junio de 2011

Auxilio mi carro se sobrecalento

Si alguna vez te pasa no entres en pánico, sigue los siguientes pasos: 

1. Enciende la calefacción al máximo nivel. Esto ayudará a drenar algo de calor del motor mientras ubicas un lugar dónde estacionarte. Es un pequeño truco que puedes usar incluso cuando la temperatura del indicador está en la parte alta pero no en la zona roja. 

2. Sal del camino, estaciona tu auto en lugar seguro y apaga el motor. 

3. Levanta el capó. Eso ayudará a que el motor se enfríe más rápido, pero, NO LO HAGAS si hay humo saliendo y tampoco remuevas la tapa del radiador ya que seguramente estará muy caliente: Humo, anticongelante presurizado y calor pueden salir con mucha presión del radiador y quemar tus manos. NUNCA añadas agua fría a un motor sobrecalentado; el cambio de temperatura tan abrupto podría dañarlo severamente. 

4. Deja que el motor se enfríe. Normalmente el tiempo que se necesita va desde media hasta una hora. Si deseas llamar a algún servicio de asistencia en el camino, este es el momento de hacerlo, muy probablemente tu auto necesite grúa. 

5. Chequea el depósito del anticongelante. Es un tanque de plástico translucido localizado debajo del capó, cerca del radiador. Si está vacío, puede que haya alguna fuga, que podrás ubicar si hay liquido cayendo debajo del motor. Los motores están diseñados para usar refrigerante con una mezcla de 50 a 50 entre anticongelante y agua. Si tienes anticongelante con la mezcla adecuada puedes ponerlo en el tanque o directamente al radiador (sólo después de que esté frío al tacto); si no simplemente ponle agua. Es necesario prender el motor ya sea para el refrigerante o el agua, ya que baja el nivel, vuelve a llenarlo una vez encendido hasta que alcanze el nivel adecuado del depósito para que puedas moverte a un taller (aunque corres el riesgo de que se sobrecaliente nuevamente). Por otra parte, si hay suficiente refrigerante en el tanque, el sobrecalentamiento pudo ser causado por un problema eléctrico o mecánico.

lunes, 30 de mayo de 2011

Hábitos que Dañan el Coche

Ciertos vicios al volante pueden reducir considerablemente los años de vida del vehículo.

Muchas personas no sólo conducen mal, sino que tratan peor su automóvil. Todos los conductores desarrollan una serie de vicios y gestos automáticos difíciles de erradicar con el paso de los años, y muchos de ellos afectan directamente a la buena salud del vehículo, lo que a la larga puede provocar accidentes, poniendo en peligro su seguridad y la de los demás. Conocerlos es el primer paso para saber cómo corregirlos.

Malas costumbres
  • Cuando arranque el coche por las mañanas, y muy especialmente en invierno, no debe calentar el motor con fuertes acelerones porque el aceite y el resto de los componentes aún no han alcanzado la temperatura ideal. Estos elementos protegen menos y pueden suponer un peligroso desgaste en el motor del vehículo.
  • No se apoye en la palanca de cambios. Ejercer sobre su pomo una presión constante ocasiona problemas de holgura en las arandelas y muelles de la palanca de cambio y además puede causar averías en las horquillas del selector de la caja. Lo más recomendable es manipularla sólo cuando haya que variar de marcha y cambiar suavemente.
  • Evite manipular la dirección con el coche parado. Si los neumáticos son anchos o se trata de un coche pesado de dirección rápida -con pocas vueltas el volante pasa de tope a tope-, desgastará la cremallera de la dirección, con lo que la conducción sufrirá holguras, peligrosas a altas velocidades y con viento lateral. En automóviles con dirección asistida el problema es menor, aunque nunca se debe girar el volante hasta su límite. De esta forma se estará forzando el mecanismo y es fácil que se estropee.
  • El embrague es uno de los elementos más castigados del automóvil. Es un mecanismo que funciona por fricción y sufre desgaste cada vez que se pisa No apoye sin necesidad el pie en el pedal. Llevar siempre el pie sobre él o mantenerlo pisado cuando el vehículo está detenido supone un sobre-esfuerzo para el plato de presión que puede dañar el cojinete de empuje, lo que acorta su vida útil.
  • Nunca empuje un coche automático. No lo arranque empujándolo ni circule en punto muerto, ya que lo más normal es que se estropee la caja de cambios.

Revoluciones, las justas
  • Evite conducir con el motor a muchas revoluciones. Aumenta el consumo y puede provocar sobrerrégimen -pasar de vueltas al motor-, lo que implica una reparación muy costosa. Esta conducción también castiga el embrague, la transmisión y la caja de cambios.
  • No abuse de la potencia a muy pocas revoluciones. Por ejemplo, subir un puerto en quinta velocidad y a menos de 2.000 revoluciones por minuto supone una relación de cambio más alta de la adecuada. Esto puede resultar más perjudicial para el motor que el exceso de revoluciones, pues hace que trabaje sin vueltas suficientes para llegar a su par máximo -la zona idónea de trabajo del motor- donde se da la mejor relación consumo-potencia. Al final causaría problemas en el cigüeñal, las bielas, los cojinetes de biela y la bancada.

La mejor parada
  • No apure los elementos de fricción de los frenos. Las pastillas, zapatas, discos y tambores se deterioran pronto. Siempre será más barato cambiar pastillas y zapatas que el conjunto de discos y tambores. Cuando se instalan elementos de fricción nuevos hay que hacer un rodaje previo porque su eficacia será menor hasta que no se asienten definitivamente todos los componentes del sistema de frenado.

Ruedas sin daño
  • El lavado a mano del automóvil no es una práctica aconsejable.
  • En el estacionamiento de su vehículo, procure no golpear el bordillo con las ruedas ni forzarlas porque el pellizco desgasta las gomas. Así pierden resistencia al reventón; se deterioran los reglajes de suspensión y se desequilibran las llantas, lo que puede provocar un cambio en las cotas de dirección y desequilibrar los neumáticos, ocasionando vibraciones en el volante. También pueden resultar afectados los rodamientos, debido al daño en la dirección y en el equilibrado de los neumáticos.

Cuidado exterior y limpieza
  • Sin el cuidado y la atención apropiados, incluso la mejor pintura se volverá pálida y descolorida por la acción de contaminantes industriales y del tráfico o la lluvia ácida.
  • Lave a menudo su coche. El polvo decolora y raya la pintura y corroe la chapa, sobre todo en regiones húmedas.
  • Evite lavarlo a mano. Todavía hay conductores que creen que el lavado a mano es especialmente beneficioso para los vehículos. Sin embargo, las cantidades relativamente pequeñas de agua usadas en el lavado manual se mezclan con la suciedad y forman una agresiva pasta abrasiva que deja una gran cantidad de arañazos minúsculos y disminuye la capa de la pintura.
  • Por contraste, el autolavado de vehículos utiliza hasta 300 litros de agua, lo que garantiza que las partículas de suciedad se eliminan del vehículo con la mayor eficacia posible, evitando de esa forma el efecto abrasivo que tiene lugar durante el lavado manual.
  • Procure evitar las estaciones de lavado a base de rodillos de cerdas. Son muy prácticas, pero en la mayoría de ocasiones las cerdas de plástico acaban rayando la carrocería. Es preferible elegir estaciones de lavado dotadas de chorro de agua a presión.
  • Si ha circulado por carreteras nevadas en las que hayan utilizado sal deberá limpiar la carrocería cuanto antes. El agua del deshielo, la sal de la carretera y los agentes erosivos también dejan su huella con el paso del tiempo. Los lugares que habitualmente no se pueden ver como, por ejemplo, los bajos o las partes funcionales de los chasis son las más sensibles.
  • En un 4x4 debe vigilar las zonas que acumulen barro para evitar que se oxiden.
  • Si viaja por carreteras en obras tendrá que circular despacio y alejado del vehículo que precede, lavando el coche cuando acaba el viaje. Hay que tener en cuenta que el alquitrán es muy difícil de eliminar de la carrocería.
  • Limpie los accesos a la ventilación. Preste atención a las guías de los asientos: los carriles han de estar limpios y engrasados. Revise con frecuencia las juntas de puertas y ventanillas para evitar posibles entradas de agua.
  • Si es de los que suele limpiar por su cuenta el motor de su vehículo, tenga cuidado con la parte eléctrica -encendido, centralita, módulos-, ya que puede provocar averías muy molestas. Use limpiadores específicos que no atacan la goma ni los plásticos.
  • No exponga el coche al sol. Se pueden dañar la pintura y la tapicería. La contracción y dilatación cuartean el salpicadero y producen desajustes.

Mantenimiento básico
  • Aceite. El consumo normal es de un litro cada 3.000 kilómetros, y debe cambiarse cada seis meses. Si el nivel de aceite está por debajo del mínimo sufrirá excesos de temperatura y desgaste, y, a la larga, reducirá la vida útil del motor.
  • Presión de los neumáticos. Si es alta, desgastará el interior de la banda de rodadura y si es poca, el desgaste se producirá en los extremos. La presión debe ser siempre la que recomiende el fabricante. Las grietas en las ruedas indican que, antes o después, sufriremos un reventón.

No por mucho acelerar...
  • Dar acelerones no le hace ganar tiempo y tiene efectos negativos. Se consume más, se calienta en exceso el motor y los neumáticos se desgastan.
  • Nunca arranque haciendo patinar las ruedas motrices. Es un gasto inútil de gasolina y de ruedas, además de que daña las transmisiones. También castiga innecesariamente el embrague, la caja de cambios y el diferencial.
  • Los motores "turbo" requieren especial atención. Vigile su engrase y el nivel de aceite. No acelere con brusquedad, ni dé la máxima potencia con el motor en frío. Tras un viaje largo, déjelo un minuto al ralentí para que el circuito de aceite refrigere el eje del turbo. Si no, la parada del motor provocaría su gripaje por la deficiente lubricación y las altas temperaturas carbonizarían el aceite que engrasa su eje por no estar en circulación.
Fuente: Eroski Consumer

lunes, 23 de mayo de 2011

Mi carro se inundo ¿Ahora que hago?

Por esta época de lluvia y las calles de Bogota inundadas, todos corremos el riesgo de quedar atorados con el carro inundado.
Para evitar esto, es recomendable:


Zonas altas. Siempre que uno ya esté en el tránsito, se debe tratar de seleccionar vías de circulación o zonas más altas de la ciudad. Así, disminuiremos la posibilidad de que a nuestro vehículo le ingrese agua por las tomas de aire del motor.

Vías dudosas. Cuando se circule por vías que tienden a inundarse y están anegadas, no avance. Trate de retomar hacia una vía alternativa. Pese a que uno conozca el lugar,  no se arriesgue.
 Muchas veces la cantidad de agua que se acumula supera ampliamente los límites de los elementos mecánicos. Pero también pueden surgir inconvenientes como quedar a la deriva, o pasar por encima de una alcantarilla destapada, rompiendo piezas mecánicas.

Velocidad reducida. Vehículos altos no están exentos de la inundación. Muchas veces puede apreciarse a colectivos o camionetas de gran porte pasar por arterias completamente inundadas. Debido a que al atravesar estos ríos se genera oleaje, se sugiere disminuir la velocidad para no afectar a otros vehículos de menor porte, o peatones en las cercanías de la calle. También las viviendas se ven afectadas por la cantidad de agua que le llega.

Descender del vehículo. No quedarse encima del vehículo si este queda a la deriva. Ante la posibilidad de que su vehículo quede varado en un sector profundo baje y diríjase con rapidez al sector alto más cercano.

QUE HACER SI SE INUNDA EL VEHÍCULO

El tiempo que transcurre entre la inundación y el momento en que se le da servicio a la unidad debe ser el menor posible. La corrosión y el óxido en los conectores y la electrónica avanzan velozmente.

Las acciones básicas que se deberán realizar para no dañar los elementos de un vehículo, conservarlos e identificar los averiados son:

No dar marcha, es imperativo adecuar las condiciones de la unidad antes de intentarlo ya que existe riesgo de inutilizar más componentes electrónicos o mecánicos.

Desconectar la batería y quitar el filtro de aire. Si la unidad tiene Intercooler (es muy común en los diésel) también hay que quitarlo ya que es probable que tenga agua.

Desmontar las bujías si es nafta o los precalentadores si es diésel.

Verificar el nivel de aceite del carter, si es mayor al máximo habrá que quitarlo, en caso de que sea menor lo podemos dejar para continuar con las pruebas (luego se reemplazará junto con el filtro).

Limpiar los conectores de toda la instalación eléctrica que se sumergió tanto en el vano motor como en el habitáculo. En caso de no conocer el nivel que alcanzó el agua, se puede guiar por marcas en los tapizados de puertas y butacas.

Verificar que el combustible NO contenga agua, para ello debe quitar el tubo de suministro que proviene del tanque y extraer al menos dos litros (si verifica con un volumen menor, no está verificando el fluido del tanque, solo el contenido en el filtro y el tubo). En caso de encontrar agua deberá vaciar el tanque y limpiarlo y rearmar reemplazando el filtro.

Conectar la batería y accionar el arranque en forma directa utilizando un cable remoto desde la batería al automático del motor arranque (no utilizar la llave) durante 15 segundos. Atención: es probable que por los agujeros de las bujías se expulse violentamente el agua que se acumuló en los cilindros, protéjase los ojos.

Rearmar los componentes de motor y dar marcha con la llave de arranque. En el caso de que no arranque no se debe insistir, concurrir a un servicio especializado para un diagnóstico electrónico.

Ante un vehículo inundado se deberán reemplazar todos los fluidos y filtros:
1. Aceite de motor y filtro.
2. Filtro de aire.
3. Filtro de combustible, solo en el caso de entrada de agua al tanque.
4. Filtro anti polen (si posee).
5. Fluido de freno, lavando el circuito
6. Fluido de dirección hidráulica (si posee).
7. Fluido lava parabrisas.
8. Aceite de caja de velocidades (manual o automática).
9. Aceite de diferencial.

Dependiendo del tiempo de inmersión elementos como los rodamientos de rueda, homocinéticas de semiejes, levantavidrios, etcétera, requerirán especial atención. Incluso, algunos modelos pueden no arrancar por tener el tubo de escape lleno de agua. Por este motivo, se debe colocar el auto en un ángulo adecuado para escurrirlo o desmontarlo. 

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